Guía para el dolor articular

Las articulaciones: Estructura y función

Las articulaciones son estructuras complejas donde se encuentran los huesos, permitiendo el movimiento y brindando estabilidad al cuerpo. Están formadas por cartílago (un tejido suave y amortiguador), líquido sinovial (que actúa como lubricante), ligamentos (que unen hueso con hueso) y tendones (que conectan los músculos con los huesos). Articulaciones principales como los hombros, caderas, codos y rodillas facilitan movimientos cotidianos, desde caminar hasta cargar objetos. El diseño de cada articulación define su movilidad: por ejemplo, las articulaciones en bola y cavidad (como las caderas) permiten giros amplios, mientras que las de bisagra (como las rodillas) solo dejan doblar y estirar.

Comprendiendo el dolor articular

El dolor en las articulaciones, o artralgia, se refiere a molestias, rigidez o inflamación en una o más zonas. Aunque a menudo es leve y se puede aliviar en casa, en ocasiones puede ser señal de problemas de salud que requieren atención médica. El dolor puede originarse por lesiones, uso excesivo o enfermedades sistémicas. Por ejemplo, un dolor agudo podría aparecer tras un esguince, mientras que el dolor crónico suele asociarse a patologías degenerativas (como la artrosis) o autoinmunes (como la artritis reumatoide).

Causas principales del dolor articular

Artritis
La causa más frecuente de dolor articular, la artritis engloba más de 100 enfermedades. Los dos tipos más comunes son:

  1. Artrosis (OA): Provocada por el desgaste del cartílago, afecta a articulaciones que soportan peso (ej.: rodillas, caderas) y se relaciona con la edad, el sobrepeso o lesiones. Según datos de la Sociedad Española de Reumatología , la artrosis es la principal causa de discapacidad en personas mayores de 40 años.
  2. Artritis reumatoide (AR): Enfermedad autoinmune donde el sistema inmunológico ataca las membranas sinoviales, causando hinchazón y deformidades. Afecta principalmente a mujeres y, según registros médicos, alrededor del 0.5% de la población adulta en países como México o España padece esta condición.

Condiciones inflamatorias y autoinmunes

  • Bursitis: Inflamación de las bursas (bolsas con líquido que protegen las articulaciones), frecuente en hombros o codos.
  • Gota: Acumulación de cristales de ácido úrico en las articulaciones, común en el dedo gordo del pie. La Fundación Mexicana contra la Gota señala que factores como la dieta rica en purinas (embutidos, mariscos) y la genética son desencadenantes.
  • Lupus: Enfermedad sistémica que inflama articulaciones y órganos. La Asociación Española de Lupus destaca su impacto en mujeres en edad fértil.

Infecciones y traumatismos

  • Artritis séptica: Infecciones bacterianas o virales (ej.: hepatitis, enfermedad de Lyme) que invaden las articulaciones, requiriendo atención urgente.
  • Lesiones: Esguinces, fracturas o luxaciones dañan estructuras articulares.

Trastornos metabólicos y sistémicos

  • Osteoporosis: Huesos frágiles que aumentan el riesgo de fracturas, afectando indirectamente las articulaciones. El Instituto Nacional de Salud de Colombia advierte sobre su relación con la menopausia y la falta de vitamina D.
  • Fibromialgia: Dolor musculoesquelético generalizado, incluyendo articulaciones, asociado a sensibilidad aumentada al dolor.

Causas menos comunes

  • Sarcoidosis: Granulomas inflamatorios que pueden afectar articulaciones.
  • Raquitismo: Debilidad ósea por déficit de vitamina D, alterando la mecánica articular. La Organización Panamericana de la Salud subraya su prevalencia en zonas con poca exposición solar.

Síntomas del dolor articular

El dolor articular se manifiesta de diversas formas según su origen:

  • Molestias localizadas: Dolor sordo, rigidez o punzadas al moverse o en reposo.
  • Inflamación: Hinchazón, enrojecimiento, calor o sensibilidad al tacto (típico en artritis o bursitis).
  • Limitación funcional: Dificultad para mover la articulación por daño estructural o inflamación.
  • Síntomas sistémicos: Fiebre, cansancio o pérdida de peso, que pueden indicar enfermedades autoinmunes (ej.: lupus) o infecciones.

¿Cuándo consultar a un médico?

Solicite atención médica si presenta:

  • Dolor persistente: Malestar que dura más de tres días sin mejoría.
  • Síntomas inesperados: Fiebre sin síntomas gripales (puede indicar artritis séptica o enfermedades autoinmunes).
  • Cambios visibles: Hinchazón, enrojecimiento o calor en la articulación (señal de inflamación o infección).

Situaciones de emergencia

Acuda inmediatamente a urgencias si:

  • Traumatismo grave: Una caída o golpe causa dolor intenso o deformidad (ej.: fracturas o luxaciones).
  • Hinchazón repentina o inmovilidad: Podría indicar síndrome compartimental o desgarro ligamentoso.
  • Deformidad visible: Desalineación articular por lesión aguda o artrosis avanzada.

Diagnóstico del dolor articular

Un enfoque estructurado permite identificar la causa:

  1. Evaluación clínica:
    • Examen físico: Evaluación de movilidad, hinchazón y sensibilidad.
    • Historial médico: Duración del dolor, factores desencadenantes y síntomas asociados (ej.: rigidez matutina en la artritis reumatoide).
  2. Pruebas de imagen:
    • Radiografías: Detectan fracturas, artrosis o degeneración articular.
    • Resonancia magnética/TAC: Muestran daños en tejidos blandos (ej.: desgarros de ligamentos) o inflamación incipiente.
  3. Análisis de laboratorio:
    • Exámenes sanguíneos:
      • Factor reumatoide y anti-CCP (para artritis reumatoide).
      • ANA (asociado al lupus).
    • Marcadores inflamatorios: PCR y VSG elevadas indican inflamación sistémica.
    • Análisis del líquido sinovial: Identifica infecciones (ej.: bacterias en artritis séptica) o cristales de urato (gota).

Manejo en casa y estilo de vida

Alivio farmacológico

  • Analgésicos tópicos: Cremas o geles con capsaicina (extraída del chile) o AINEs (ej.: gel de diclofenaco) bloquean las señales de dolor. La Fundación Española de Reumatología destaca su eficacia en artrosis leve a moderada.
  • AINEs orales: Ibuprofeno o naproxeno combaten inflamación y dolor. Su uso prolongado puede aumentar riesgos gastrointestinales o cardiovasculares, según alerta la Organización Médica Colegial de España .

Actividad física

  • Ejercicios de bajo impacto: Natación, ciclismo o caminatas fortalecen músculos alrededor de las articulaciones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 150 minutos semanales de actividad moderada para salud articular.
  • Rutinas de estiramiento: Yoga o tai chi mejoran flexibilidad y movilidad. Un estudio del Hospital Clínic de Barcelona (2021) demostró que el yoga reduce un 30% el dolor en artritis reumatoide.

Control de peso
El exceso de peso sobrecarga articulaciones como rodillas y caderas. Perder solo un 10% del peso corporal disminuye la mitad del dolor por artrosis, según el Instituto Nacional de Salud Pública de México .

Terapia térmica

  • Calor: Baños tibios o compresas relajan articulaciones rígidas.
  • Frío: Bolsas de hielo reducen inflamación aguda. La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física ofrece guías para su uso seguro.

Descanso y postura

Evitar sobrecargar articulaciones doloridas. Ajustes ergonómicos (ej.: sillas con soporte lumbar) minimizan tensiones durante actividades diarias.

Intervenciones médicas

Procedimientos diagnósticos y terapéuticos

  • Artrocentesis: Drenaje de líquido articular para analizar infecciones, gota (cristales de urato) o pseudogota. El Hospital Universitario Vall d’Hebron describe este procedimiento como clave en diagnósticos precisos.
  • Inyecciones de corticosteroides: Antiinflamatorios aplicados directamente en la articulación. Efectivas para crisis de artrosis o AR, pero limitadas a 3-4 dosis anuales.

Terapias modificantes de la enfermedad

  • Manejo de AR: Fármacos como metotrexato o biológicos (ej.: inhibidores de TNF) inducen remisión. La Sociedad Española de Reumatología recomienda iniciarlos antes de los 3 meses de diagnóstico.
  • Terapias emergentes: Inhibidores de JAK (ej.: tofacitinib) y células madre se estudian para casos resistentes. La Red Española de Investigación en Reumatología lidera ensayos clínicos en esta área.

Opciones quirúrgicas

  • Reemplazo articular: Común en artrosis severa de cadera o rodilla. Prótesis modernas duran 15–20 años, según datos del Hospital Universitario La Paz .
  • Artroscopia: Cirugía mínimamente invasiva para reparar cartílagos o ligamentos dañados.

Terapia física

Ejercicios personalizados mejoran fuerza, equilibrio y estabilidad. Una revisión de la Revista Española de Artroscopia (2020) concluyó que la fisioterapia reduce un 40% el dolor en artrosis de rodilla.

Casos especiales y terapias complementarias

Gota:

Se controla con alopurinol (reduce el ácido úrico) y cambios dietéticos (evitar carnes rojas, embutidos y alcohol). La Fundación Mexicana contra la Gota recomienda limitar alimentos ricos en purinas, como las legumbres en exceso, y priorizar hidratación.

Fibromialgia:

Tratamiento multidisciplinario con antidepresivos (ej.: duloxetina), terapia cognitivo-conductual y ejercicio aeróbico. La Asociación Española de Fibromialgia destaca que la combinación de actividad física y manejo psicológico reduce un 40% los síntomas en pacientes.

Enfoques complementarios:

  • Acupuntura: Usada en Latinoamérica para aliviar dolores crónicos, aunque su evidencia científica es variable.
  • Suplementos: Glucosamina y condroitina tienen resultados mixtos, pero la Agencia Española de Seguridad Alimentaria señala que pueden beneficiar a algunos pacientes con artrosis.

Pronóstico para personas con dolor articular

La evolución del dolor articular depende de su causa, gravedad y tratamiento oportuno. Muchos casos están vinculados a la artrosis , una enfermedad degenerativa por el desgaste natural del cartílago. Aunque no tiene cura, su progresión lenta permite controlar síntomas con cambios en el estilo de vida y medicamentos. Según la Sociedad Española de Reumatología , el 15% de los españoles mayores de 40 años padecen artrosis, y con manejo adecuado, mantienen movilidad y calidad de vida.

Sin embargo, el dolor articular también puede alertar sobre condiciones graves como la artritis reumatoide (AR) o infecciones. En la AR, el uso temprano de DMARDs (ej.: metotrexato) logra remisión en el 50–70% de los casos, según protocolos de la Sociedad Española de Reumatología . La intervención rápida evita deformidades y discapacidad.

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